King había prometido que este sería uno de
los discos más terroríficos de su carrera. Hombre,
terror, lo que se dice terror, a mí nunca me han dado
sus discos, pero las atmósferas que crea sí
que han sido, en sus mejores momentos, cuando menos inquietantes.
Y aquí, con su retorno, lo vuelve a conseguir. No sólo
eso, este disco está plagado de momentos genuinamente
brillantes, de los mejores de su historia.
Llama especialmente la atención el airecillo a lo Mercyful
Fate que tienen algunas de las canciones, un aliciente más
para sus fans de toda la vida (tengo que reconocer que me
incluyo). Alicientes también son el relato en sí,
de los más entretenidos y originales que hayan salido
de su imaginación, y que curiosamente incluye una historia
de amor en el trasfondo; no se me asusten los puristas, porque
este amor está, por supuesto, manchado por la mente
enferma de King, el excelente trabajo del increíble
Andy La Rocque, clásico ya en las mejores formaciones
de Diamond, que rezuma clase por los cuatro costados, y por
último (aunque no por ello menos importante), las voces.
Está claro que si ya conoces a King, te esperas un
trabajo vocal cuidadísimo, pero es que aquí
lo ha bordado. No sólo tenemos los falsetes de toda
la vida, sino que esta vez se apoya más en una voz
limpia a veces, gutural otras, y ha incluido a una fémina
(Livia Zita) para ayudarle en el desarrollo de la historia;
una fémina con una voz angelical muy apropiada para
su papel.
Por último, puede interesaros el hecho de que el cd
incluye un DVD de regalo en el que el propio King Diamond
te cuenta, canción a canción, lo que va pasando
en el disco (conceptual, por si no habíais caído
todavía). Merece la pena verle narrando el cuento que
sirve de hilo conductor a este magnífico disco (de
los mejores del año, en mi modesta y enferma opinión).
¡El Rey ha vuelto (y no me refiero a Elvis), viva el
Rey!
Fausto
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