A Michael Kiske probablemente no sea necesario presentarlo. En cuanto a la americana
Amanda Somerville, es posible que haya gente a quien no le resulte familiar su nombre, pero
sí su voz, puesto que ha aparecido colaborando recientemente en discos de Epica, Kamelot y
Aina. Llevo un rato escribiendo y reescribiendo frases para esta crítica, cambiando
enfoques, palabras, formas de decir lo que quiero expresar, pero creo que no me andaré con
rodeos. Está claro que en todas partes tiene que haber de todo y siempre hay los cabezas
pensantes, que son aquellos que no hacen otra cosa que pensar. Esos cabezas pensantes han
tenido la brillante idea de cruzar en un disco a modo de dueto un mito del Heavy Metal que
intenta volver a abrirse paso en el mercado y que lo consigue solo a medias, y una
desconocida proveniente del pop, con voz angelical en un momento de auge por sus
colaboraciones con otros famosillos. No diré que la idea no sea buena para obtener
dinerillos, pero tal vez Kiske no sea el mejor gancho posible. En todo caso, no negaré
que la combinación de ambas voces se hace agradable a los oídos, y junto a la base
instrumental que se pasea entre el Hard Rock y el Rock/Metal Melódico hace que el conjunto
sea interesante y atrayente.
Una vez ya te has comprado el disco hay que intentar auto convencerse que la compra ha valido la pena y
aquí es donde discreparé con tooooodos los amantes del género, los seguidores de Kiske hasta la muerte y los
psicópatas sexuales que ven a Amanda como su ángel protector. Hay temas correctos, hay alguna canción muy
interesante y probablemente en general la composición musical es bastante notable. Pero me falta cuajarlo
todo, el remate final, el gancho, el feeling, ese algo que te entra y hace que no haya duda alguna de que
esto es una canción de verdad y lo otro un pedazo de disco que la respalda. Y para mí, no es el caso, en
global aprobaría el trabajo con un cinquillo justo y porque el aquí presente pertenece a ese grupo de
psicópatas sexuales que podrían estar interesados en dejarse proteger por un ángel.
Sergi
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