Kiss ha sacado por fin su esperadísimo Alive IV, un
disco en directo (evidente) con la curiosidad de que incluye
seis canciones "eléctricas" de la formación
normal, cinco acústicas con una versión reducida
de la orquesta sinfónica de Melbourne, y otras diez
con la orquesta al completo (60 músicos), todo ello
grabado el 28 de febrero de este año en Australia.
Lo primero que llama la atención de este disco es que,
pese a que el guitarrista solista viste y se maquilla igual
que Ace, no es él, sino un tal Tommy Thayer (ex Black'n'Blue).
Vale que Frehley no anda en su mejor momento, pero no me parece
bien que le hayan usurpado su personaje... Joder, podían
haberse inventado uno nuevo, como ocurrió cuando entraron
Vinnie Vincent o el malogrado Eric Carr. Eso sí, el
tal Tommy clava los solos de Ace, aunque puede que le falte
algo de su feeling.
En cuanto a la música, vayamos por partes: las seis
primeras canciones convencen. No obstante, salvo "Lick
it Up", que no está mal, y "Psycho Circus",
en la que Paul se cantea un poco, de las demás pueden
encontrarse versiones muchísimo mejores en los anteriores
Alive I y II. Las cinco siguientes -las acústicas con
semiorquesta- son posiblemente lo mejor del disco, pero...
y siempre va a haber un pero en esta crítica, las versiones
de "Goin' Blind" y "Sure know something"
de su anterior "Unplugged" le dan mil vueltas a
las que han incluido aquí. Sí que resulta curioso
poder escuchar "Beth" con una orquesta de verdad,
después de tantos años, y lo mejor del disco:
"Shandi", un tema casi olvidado del Unmasked que,
aunque sólo sea por la nostalgia, han recuperado con
muchísimo acierto.
Y llegamos al disco 2, ese en el que las 10 canciones incluyen
a la orquesta al completo (con todos sus integrantes maquillados
como los Kiss). Salvo "Great Expectations", compuesta
con orquesta en su momento, y "I was made for loving
you" a la que sí pegan los arreglos, el resto
no me ha convencido en absoluto. El caso es que todas estas
canciones eran muy potentes de por sí, y lo único
que consiguen metiéndoles la orquesta es suavizarlas.
Hay momentos en los me liaría a tiros con las secciones
de cuerda y viento... Sencillamente, para mí no funciona
la mezcla. ¿Qué ha sido de esa época
en la que los progenitores responsables encerraban en casa
a sus hijas si sabían que Kiss iban a pasar a menos
de 10 kilómetros? ¿Cómo es posible que
la increíble "God of Thunder", un tema cuya
versión original da escalofríos en directo,
suene como una banda sonora de Disney? ¿A qué
huelen las nubes?
El disco no deja de ser una curiosidad, pero desde luego,
de poder elegir, yo me compraría sólo el 1 (y
con reservas)... El 2 se lo dejo a los cuatro gatos a los
que les gustó el S&M de Metallica.
Fausto
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