Solemos pensar que en los países más remotos,
o aquí mismo, es mucho más difícil hacer
música que en otros lugares con más infraestructuras,
como, por ejemplo los Estados Unidos. Pues allí tampoco
resulta necesariamente fácil. No al menos si vives
en la archiconocida localidad de Carlsbad, Nuevo México,
con apenas 20.000 habitantes y la interestatal más
cercana a tres horas de camino. El escondite perfecto para
Billy el Niño y digno de ser el marco de cualquier
tórrida película de Quentin Tarantino, en definitiva.
Contra todo ello decidieron luchar los jóvenes músicos
de Kryoburn para, después de ocho años, lograr
editar su primer disco, "Enigmatic Existence". Con
la ayuda Eddy García (Pissing Razors) y la grabación
que éste les ha hecho en sus Krank Studios de El Paso,
Texas, pueden al fin lanzar al mundo su música, un
exitoso cruce entre lo mejor de Pantera y Fear Factory, con
un sonido espectacular y una producción con tintes
acertadamente nu-metaleros que irradia actualidad. No es tan
sólo que este disco sea objeto de recomendación
por parte del que escribe y suscribe (cosa que podría
no ser más que una artimaña comercial bajo los
auspicios de una "generosa" casa discográfica),
sino que, sobre todo, "Enigmatic Existence" es un
gran disco. Esto es más importante que cualquier lista
de ventas interesadamente modificada.
Ivan Sáez
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