Tras la primera escucha vomité. Estaba cabreado, cargado de tensión y mi reproductor iba alternando los mejores trabajos de Dimmu Borgir y Cradle Of Filth cuando empecé a notar que mi cerebro se había independizado de mi cuerpo. Entonces decidí que necesitaba reírme de algo y mi mirada se cruzó con el nuevo trabajo de Labyrinth. Una sonrisa maléfica se esbozó en mis labios y a los pocos segundos de reproducción un conjunto sucesivo de arcadas dinamitó el momento y todo quedó en reposo.
Días después, ya más relajado y con el cerebro nuevamente ocupando su hábitat natural, cerré los ojos, me introduje en una burbuja de aislamiento mental y presioné de nuevo el botón, sin ser consciente que ese botón no era pulsado desde aquella fatídica noche. Esta vez, las sensaciones fueron radicalmente distintas. Un conjunto de melodías recorrieron mi espíritu y lejos del despilfarro de hacía unos días, el resultado me gustó.
La música de los italianos Labyrinth ya de por si da pie a afrontarla con tensión, y si uno está más sensible de lo habitual puede llegar a ponerse violento. Labyrinth además siempre han estado copando la irregularidad en sus discos y por ese motivo nunca han acabado de despuntar. "6 Days To Nowhere" no es el disco del año, ni tampoco lo alzaríamos como el mejor trabajo de su carrera, pero sí que se sitúa en una posición privilegiada en cuanto a calidad compositiva y melodías logradas, alejándose su sonido casi definitivamente, de ese Power Metal edulcorado y tan explotado para acercarse más a un Metal Melódico con tímidos brotes de Progresivo.
"6 Days To Nowhere" es un disco que hay que escucharse detenidamente y en un estado emotivo adecuado, aunque si bien es cierto que nada tengo que decir a los seguidores habituales de la banda italiana ya que seguro que se sentirán orgullosos de este nuevo trabajo.
Sergi |