Pues bien, como ya todo el mundo sabrá, el sexteto británico ha vuelto, con su disco número… dos millones… trescientos…veinti… cuatro mil… novecientos… ochenta y… hmmm… cuatro (puede ser¿?) para decirnos… ¿qué? ¿Que a sus cuarenta largos aún se sienten jóvenes? ¿Qué no evolucionan porque con lo que hacen o incluso con menos ya ganan el dinero suficiente para amortizar los gastos de grabación, producción y distribución de cada nuevo trabajo? ¿Qué con tres guitarras son capaces de llegar a hacer lo que tranquilamente se puede hacer con una o incluso ninguna? ¿Qué con un batería con capacidad de evolución nula… hmmm… bueno, seguid vosotros si queréis…
Este “A Matter Of Life And Death” está lejos, muy lejos de discos mito como “Fear Of The Dark”, “The Number Of The Beast” o “Seventh Son Of A Seventh Son”, por ejemplo. La presencia de los pasajes tranquilos se hace más notoria con cada nuevo disco y no dejamos de movernos por una misma estructura de canción desde hace ya algunos años. La voz de Dickinson lleva el peso de las melodías y, por qué engañarnos, también de todo el disco, mientras que los músicos se limitan a acompañarlo con más o menos (sobretodo) gracia. Incluso el intento de acercamiento a su música de los 80 queda simplemente en eso, un intento.
Total, y resumiendo, estamos en lo de siempre; si “A Matter Of Life And Death” fuera el cuarto trabajo de unos cubanos llamados Los Reaggetones el mundo entero escupiría y vomitaría sobre el compacto, pero como es el nuevo álbum de la mítica banda inglesa seguramente que ese mismo mundo entero (casualmente a excepción de nosotros) lo engrandecerá y ensanchará como probablemente no merece. No sé si me explico…
Sergi |