La primera vez que los vimos fue en un festival, y al ver
salir a tres músicos a escena, alguno de ellos ya no
demasiado joven, nos giramos de golpe hacia la barra convencidos
que nos habían colado a unos punkys. Ni tres metros
pudimos recorrer antes que una ráfaga sónica
acojonante saliera de ese escenario.
Fuerza, potencia, una voz impresionante y una base rítmica
cuadrada al milímetro nos dejaron pasmados y nos quitaron
las ganas de tomarnos una cerveza para volver al escenario.
A este "Tretze" le falta esa potencia que oímos
en directo, pero conserva la mala leche de las letras, la
buena voz y una base rítmica poderosa.
Al principio cuesta aceptar la voz en catalán con un
marcado acento de Lleida, pero después de un par de
canciones pasa a ser una de las curiosidades varias que tiene
esta banda difícil de definir, de esas que hay que
reconocer que tocan bien, que el cantante es bueno (y más
en un país faltado de buenos vocalistas), pero serán
de esas bandas que o gustaran, o no entraran ni a tiros.
Aunque me quedo con el directo, este disco es un buen debut
y con sus letras ácidas y sin complejos, también
es una buena terapia para momentos de mala leche.
Lluís
|