Veteranos ya en las tierras del viking metal, Månegarm retornan de nuevo con
otra ofrenda en forma de música para aquellos que, dentro del Midgard, sepamos apreciar el buen gusto.
Quizás no sepan expresar ese espíritu primigenio nórdico como Moonsorrow (o el fútbol con esos
salvajes con las caras pintadas y desencajadas, el casco en la cabeza, la cerveza en la mano y
gritando cual Bersekrs pidiendo la sangre de los rivales), puede que nuestro corazón no lata al
ritmo de tambores de batalla que anuncian la llegada de drakkars a nuestras orillas como
consiguieron el “Urkraft” de Thyrfing o el “Blot” de Einherjer, a lo mejor no son bailables
como Finntroll o Korpiklaani, y posiblemente no tienen melodías que entren a la primera como Turisas o Ensiferum.
Pero de lo que estoy seguro es que tienen un poco de todo, desde ritmos de batalla a multitud
de elementos fok, de voz agresiva a melódica (y con algún coro femenino que sorprende en este
tipo de música pero que no está nada mal), que no les servirá para llegar al Asgard de los músicos vikingos
rodeados de walkírias y desbordados de ofrendas de hidromiel, pero sí les servirá para ganarse nuestro respeto
y llegar a un poco más de público sin haberse vendido, desprendiendo la energía adecuada y hecho con elegancia
y madurez.
Un paso más en la trayectoria de estos nórdicos que siguen sin despuntar especialmente, sin ser
un claro referente, pero mientras otros pasan según las modas, Månegarm parecen tener su futuro a buen recaudo.
Lluís
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