Hablar a estas alturas de Marduk sin caer en estereotipos
que no hagan justicia a lo que una banda como esta representa
para el Back Metal no es tarea fácil. Pero tampoco
es irrenunciable. Marduk siguen con su propuesta de siempre,
es decir, ser una de las bandas con mayor coeficiente destructivo
del planeta. Poco varía su coherente propuesta musical
actual, salvo la presencia muy agradable de riffs a medio
tiempo, muy presentes en sus primeros discos, y que momentáneamente
nos ponen a salvo de la tormenta auditiva a que nos tienen
acostumbrados.
Cabe decir que la marcha de su batería Fredrik Andersson
queda bien salvaguardada. Legion a la voz como siempre: sencillo
pero efectivo, y las guitarras marcan el contrapunto y evitan
la excesiva linealidad del disco (que por ejemplo se hace
expresa en "Panzer Division").
La producción es genuinamente Marduk, en eso no hay
sorpresas, no como en el último tema "Blackcrowned"
que ofrece un final de álbum al que no estamos acostumbrados
pero que merece la pena escuchar.
Guillaume
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