Es el momento de ser libre e ir por su cuenta, pudiendo cantar lo que le apetezca sin que otros músicos
le impongan las composiciones.
Esta premisa es buena a priori, pero creo que llega demasiado tarde en su carrera musical, y no ha sabido desmarcarse de
lo hecho en Angra o Shaaman, pero además con poca perspectiva musical a la hora de componer.
Vistos casos como Barilari, Jorn Lande o Bruce Dickinson, esperábamos más de un cd de Andre Matos, esperábamos o bien
que se lanzara a probar algo nuevo, o que nos mostrara más registros de los que conocíamos, que es para lo que un
vocalista consolidado saca un cd en solitario. Pero no, nos hemos encontrado con un cd que colaría perfectamente para
Shaaman, pero faltado de intensidad, de fuerza y variedad.
No es que sea un mal disco, e incluso los jovenzuelos que no hayan oído jamás a este vocalista pueden quedar gratamente
sorprendidos o impactados, pero para los que seguimos su carrera desde hace algunos años ya, nos quedamos con poco más
que “Letting Go”.
Lluís
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