Llegan de
nuevo las clases y con ellas esas
redacciones (seguro las recordáis) en
que tenías que explicar lo que habías
hecho en verano. Yo tenía buenas
ideas (aunque de eso hace ya tiempo) pero
una letra de mil demonios que nadie
tenía narices a entender. Pues bien,
eso, aplicado a la música, es el último
disco de los mexicanos Mechanical Chaos.
Ideas
inteligentes y nada despreciables, buenos
instrumentistas pero no muy bien
ejecutadas.
Resulta duro
para mí hacerlo, pero debo repasar los
defectillos del disco: cuando
intentan introducir alguna melodía de
guitarras más clasicamente heavies
dentro de su inconfundible base thrashera
te das cuenta que no podrá sonar bien a
menos que mejoren la calidad de la
grabación, que a veces me recuerda a un
grupo chungo de mi barrio. El caso, que
la idea queda fastidiada por una forma de
trabajar un tanto defectuosa. Cuando
quieren introducir pasages más
atmosféricos y tranquilos te cortan el
rollo de forma exagerada con el tremendo
vozarrón de Carlos, que te
rompe los esquemas pro completo. Además
este chaval debe tener un empacho de
inglés del quince porque no hace más
que comerse las palabras en las canciones
del idioma de Xekspir, mientras que las
del amigo Cervantes las digiere bastante
mejor, porque por si no lo había
dicho, cantan en los dos idiomas, para
liarnos más todavía.
Lo que más me fastidia es que la
gente, se meta en la cabeza que puede
salir por ahí con cualquier clase de
material, aunque no les de dé demasiadas
garantías de éxito. Eso les pasa por
huevones. Ivan Sàez
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