Cuando se habla de música a nivel nacional y se mira por el sur, suele asociarse las sevillanas y el flamenco a la región de Andalucía. Pero ¿a alguien se le ha pasado alguna vez por la cabeza qué pasaría si una de esas voces puramente andaluzas la acompañáramos con guitarras eléctricas, un bajo, teclados y batería? Pues el resultado es curioso, un metal aflamencado, Medina Azahara.
Fieles a ese tan propio estilo vuelven con un nuevo disco "Tierra de libertad", probablemente el más guitarrero que hayan editado hasta el día de hoy. Podemos decir que este disco sigue una línea rítmica bastante semejante a la seguida en todos sus trabajos, aunque en un par de canciones haya algún toque algo happy (pero no del happy metal que tan de moda se ha puesto a nivel internacional, sino melodías felices un poco a lo Barrio Sésamo, pero que no dejan de animar un poco el cd por ser tocadas estratégicamente y sin insistencia sobre ellas). Por todo esto es difícil destacar algún tema, pero quizá "Tierra de libertad", "Mora", "Así es Madrid" y "Danzarina" sean las que tengan algo más de gancho.
Lo que vuelve a destacar por encima de todo son las profundas letras que completan cada una de sus canciones. Vida, libertad, paz, igualdad, amor, amor y un poco más de amor vuelven a ser los temas sobre los que dan vueltas este disco, generalmente enfocados desde un punto de vista bastante triste y pesimista. A medida que se va escuchando el disco a uno le va cambiando la cara hasta que al llegar al final uno acaba pensando "Joder, ¿ahora viene cuando tengo que pegarme el tiro?". Desde luego, si todo lo que se escucha en esas letras son auténticas rupturas o desengaños amorosos tenemos a alguien en el grupo un poco desgraciado, aunque parece que en la baladita "Igual que ayer" las cosas no le pintan tan mal.
Pero bueno, tenemos un buen disco, eso si, no apto para depresivos.
Sergi.
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