Seguimos con la invasión de discos de death/metalcore melódico, o lo que es lo mismo, todos estos grupos que están a la última moda metiendo caña.
Lo poco que los distingue unos de otros es la forma de grabar y producir las voces, puesto que musicalmente tenemos un sonido demasiado similar a casi todas ellos.
En este caso Mendeed han apostado por una voz heavy-thrash, a medio camino de la voz rota y la gutural, quedándose en voz rota para los estribillos. El resultado final es aceptable, aunque se nota demasiado que la estela a seguir es una mezcla de Soilwork con la velocidad y riffs de guitarras de Children of Bodom. Lo acompañan un poco musicalmente, así que pasamos de un Thrash moderno a un Black sin complejos, pasando por el death/metalcore.
Parece que estemos en un concurso de cocina, con 1.000 cocineros y sólo 5 tipos de pasta distintos, 3 o 4 salsas y 2 o 3 formas de presentación, y venga, a combinar los distintos elementos, o copiarse del que tienen al lado y cambiarlo ligeramente para que no se note tanto, pero a poquísimos de esos 1.000 cocineros se les ha pasado por la cabeza dejar la preparación del plato un momento y acercarse a la nevera a ver si hay algo que pudieran utilizar, y Mendeed no están entre esos pocos iluminados.
Se come bien, no hay nada que esté malo o que sepa raro, ni mucho menos, y encima tenemos mucha variedad de salsas y presentaciones, hasta sorprenden de una canción a otra, pero no acaban de salirse del demasiado típico ya sonido death-metalcore.
Lluís
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