Aunque la portada sea
bastante típica al puro estilo Mad Max,
como también son las letras, lo que hay
en el interior de este compacto no es lo
más típico que podamos suponernos
viendo la portada.
Después de
escuchar este compacto te viene la misma
sensación que con el Tales from the
North de White Skull, que son grupos que
podrían formar parte de los grupos que
consideramos todos como de primera
línea, pero que el aspecto de la
promoción no se ha llevado muy bien con
ellos, y parece estar hecho adrede,
puesto esa promoción ha sido nula, como
si se temiera que se diesen a conocer y
tuvieran el éxito que les corresponde.
Con todo esto
os hemos avanzado que son buenos, pero
todavía no os hemos dicho nada
substancial sobre este Savage Land. El
caso es que, contra lo que se lleva en
estos últimos tiempos, Mob Rules se
decantan por el lado más melódico del
metal, sin llegar a hacer Hard Rock o
AOR, pero basando su poderío en la
melodía. Por ello resultan un tanto
diferentes, estamos hartos de los grupos
de Power Metal que salen últimamente y
no aportan nada, pero como hacen Power
Metal, fichan en seguida para una
discográfica y sacan su cd. Actualmente
le pegas una patada a una lata de
coca-cola y te salen veinte bandas de
Power Metal de detrás suyo, y seguro que
escuchando sus cds ni ellos mismos se
podrían diferenciar unos de otros.
Pues estamos
delante de un trabajo que como mínimo
suena diferente, eso sí, no tienen un
doble bombo a quinientos por hora durante
todos los temas, pero no es lo que se
pretende. Unos temas un poco más duros,
otros más melódicos, unos más
rápidos, otros sin tantos guitarreos y
todos con esos estribillos un tanto
pegajosos. No es un metal melódico al
estilo Stratovarius ni mucho menos,
podríamos decir que es el AOR de los 80
con un sonido totalmente de los 90.
La voz es un
elemento esencial en este tipo de
música, y Klaus Dirks cumple a la
perfección, aunque no de la escuela
Michael Kiske como nos podríamos pensar
en un primer momento. Es una voz que
recuerda a aquel Mike Tramp de los 80,
tanto en su timbre como en la tonalidad
que coge al cantar, cosa que seguramente
la hacen el punto de referencia de los
temas.
La mayor parte de los temas giran en
torno a esta voz y a las guitarras
acompañadas de teclados, todo ello
complementándose unos a otros
perfectamente, resultando un trabajo
compacto y de dónde no sobresalen un par
de temas dejando el resto como
complemento o directamente paja, como
solemos decir, un álbum completo y
homogéneo, dentro de lo que hacen, lo
hacen muy bien, y esto es algo que no se
les ha reconocido como debiera, y nos
preguntamos el porqué.
Lluís Batlle