Podríamos estar en la costa levantina disfrutando de
unas merecidas vacaciones. Podríamos estar en una terracita
tomando unas cañitas frescas y comiendo unas tapas.
Podríamos creer que deseamos mantener ese ritmo de
actividad hasta el fin de nuestros días. Podríamos
creer, entonces, que la vida es maravillosa. Pero la vida
no es maravillosa. La vida es más bien un conglomerado
de contrastes entre pseudo-felicidad y proto-depresión
y contradicciones entre nosotros mismos y nuestro entorno
o, como alternativa de dudosa preferencia, una conformidad
dada por la ignorancia, querida o no.
Nadir, el punto más bajo, lo opuesto al cenit, tiene
una perspectiva y una sensibilidad muy especial para contemplar
la vida con esa óptica no-maravillosa-sino-jodidamente-realista.
El lenguaje artístico con el que expresan esta percepción
de la realidad es, ni más ni menos, un híbrido
entre lo que eran Nadir hace dos años, con la edición
de "Fall From Grace", más denso y pesado,
y los sonidos góticos más clásicos, con
todas esas influencias que obvio porque ya deberíais
conocer. El resultado de todo ello es un EP, con cuatro temas
propios y una versión de Voivod, que nos ha de servir
de tentempié hasta que la maquinaria de Nadir vuelva
a posicionarse en su punto, el más bajo, para diseccionar
de nuevo su realidad y la nuestra.
Ivan Sàez
|