Nocturnal Rites son un quinteto sueco con una calidad contrastada e
incontestable, y la valoración de la banda ha ido en ligero pero progresivo aumento desde
la incorporación de su vocalista Jonny Lindqvist, llegando a su punto más álgido en su
último trabajo “Grand Illusion”. Los anteriores trabajos a este “The 8th Sin” (¿alguien
ha tenido problemas para relacionar el octavo pecado con su octavo álbum?), sobretodo a
partir de su última incursión por el Happy Metal hará unos siete u ocho años, están formados
por un conjunto de canciones musicalmente notables, con ritmos algunas veces más agresivos,
otras veces no tanto, alternando velocidad con medios tiempos, y todo eso liderado por la voz
de Jonny que cada disco se aprecia más pletórica. Tenemos todo esto, pero siempre ha resultado
complejo llegar a tener entre nuestras manos un álbum de Nocturnal Rites que complete todos esos
ingredientes y lo subleven a la perfección. Los dos últimos discos hasta la fecha, “New World Messiah”
y “Grand Illusion” serían lo más parecido a ese disco tan deseado por muchos.
Con “The 8th Sin” sucede algo extraño. Desde los primeros temas hay la sensación aparente
de que Nocturnal Rites han decidido de una vez por todas imponer definitivamente su ley, pero
la presencia de los típicos temas de relleno le corta esa continuidad. “The 8th Sin” sigue la fórmula
de los últimos trabajos, lleva el identificativo claro de Nocturnal Rites, influenciados solamente por
su propia música, pero esta vez con la incorporación de elementos electrónicos y samplers en muchas de sus
canciones, experimento que algunos criticarán, pero que con el buen uso que los suecos le han sabido dar, acabará
convenciendo al oyente.
“The 8th Sin” vuelve a ser un buen disco que se queda a las puertas de la perfección, pero que está un par de escalones
por encima de la mayoría (por no aventurarme a decir todos) de los discos de Power Metal que actualmente nos carcomen
el cerebro.
Sergi
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