Hay pocas bandas actualmente dentro del metal alternativo-nu metal que puedan
decir que mantienen su línea y su personalidad a lo largo de más de una década.
Pero las hay, entre ellas estarían Soil, Sevendust y, por poner un ejemplo así como al azar, Nonpoint.
Siguen con su afán de crear un metal moderno sin estridencias, a lo que ayuda su nuevo
guitarra, quien se presta totalmente a escudar a la voz tanto en las partes melódicas como cuando
marca los ritmos, complementándola.
Mantienen esas rastas, pero ya pocos temas dan como para que volteen al aire sin parar, estamos
ante su disco más maduro, seguramente el más cuidado a nivel melódico, aunque eso no quiera decir
que alguna voz algo desgarrada pueda sonar por ahí, ni que los ritmos no nos hagan mover. Simplemente
es una música que te hará mover la cabeza de principio a fin del disco, pero no te entrarán las ganas
de empezar a saltar y desquiciarte.
De hecho es algo que nunca ha provocado la música de Nonpoint, que, al igual que las bandas
citadas al principio de esta crítica, siempre han hecho un nu metal para disfrutarlo más a nivel
intelectual que no a nivel físico, quizás por eso ninguna de esas bandas ha tenido jamás un bache
destacable, y por eso después de casi de una década y media, siguen ahí, manteniendo el tipo sin
bajar el listón.
Lluís
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