Estos australianos se
ponen las pilas y, como bien dice el
título de este nuevo trabajo, rompen las
cadenas, en este caso, las que les
ataban a los años 80. Aunque siguen
haciendo Heavy Metal, han dejado de banda
ese sonido típico de la década pasaba
que aún les acompañaba en el Wings of
Destiny.
Ciertamente,
no es el sonido que predomina en esta
recta final de milenio, no los meteremos
en el Power Metal, pero hay que reconocer
que su Heavy Metal ha dado un paso de
gigante, mucho más trabajado y,
sobretodo, sonando mucho más a los 90
que en su anterior trabajo, donde
parecían ancorados en otros tiempos del
género, parecían recuerdos del pasado y
no un grupo que estuviera componiendo
temas de Heavy Metal mientras se
componían discos como el Glory to the
Brave de HammerFall o el Destiny de
Stratovarius, era como si vivieran en un
mundo aparte, incomunicados, sin ningún
tipo de contacto con la realidad musical
exterior y la evolución que llevaba;
cierto es que son australianos, pero
desde Cocodrilo Dundee, ya no tienen
excusa para buscar la verdad fuera (me
parece que me he colado, lo mío no es la
tele, aunque ha quedado bastante solemne,
diría yo).
En este
Breaking the Chains, demuestran haberse
adaptado a los tiempos que viven, parecen
haberse escuchado unos cuantos cds antes
de hacer el suyo. Incluso Marshall (que
por cierto, últimamente se estará
forrando tanto hacer portadas, la
mayoría para la escudería Nuclear
Blast) se lo ha currado bastante más con
esta portada que con la anterior, aunque
si a mí me encadenan dos monadas como
esas de la portada, y vestidas (es un
decir) como van, anda que yo me escapaba.
Bueno,
volviendo al tema principal, la
música.... puro Heavy Metal, y no lo
digo por decir, puesto que critiqué
bastante el Wings of Destiny, que no
aportaba nada al género, era un álbum
obsoleto. En cambio, aún se oiría
hablar de Black Sabbath (para bien) si
hubieran hecho un disco como este, o, al
menos, dentro de su estilo más clásico,
se hubieran adaptado a los nuevos tiempos
como han sabido hacer Pegazus, porque
quizás, musicalmente se aproximan más a
unos Accept o a unos Judas Priest de
finales de los 80 o principios de los 90.
A parte de
esto, le pegan con más mala leche
(dentro lo que cabe, nada tiene que ver
esto con el Brutal Death por ejemplo),
siguen sin usar un doble bombo que les
daría quizás otro sonido, pero la
verdad es que no siendo Power sinó
Heavy, la batería (Robbie Stoj) suena
como debe sonar una buena batería de
Heavy Metal. La voz (Dani Cecati)
también ha mejorado en este aspecto,
cómo si le hubieran quitado la novia al
cantante y le cantara al tío o a la tía
que se la quitó.
Como retoque final de este Breaking
the Chains, tenemos un bonus track
bastante original, una versión de
Helloween poco versionada, A Little Time,
donde Cecati demuestra que está a la
altura de un Michael Kiske sin tener
problemas, aunque el que sí los tiene es
Johnny Stoj, guitarra, compositor y
líder de Pegazus, que, haciendo coros,
como muy bueno, no es; si lo que
intentaba era parecerse al tema original,
debía llevar unas cuantas cervezas de
más en el cuerpo. Lluís Batlle
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