Nadie puede negar que este señor no sea un muy buen cantante, (si comienzo una
crítica así, imaginaros ver unas tijeras cuando te han amenazado de castración), pero
la prepotencia no acostumbra a suponerme una buena erección, todo lo contrario.
Ronnie James Dio es la auténtica voz de todos los tiempos en el género, pero este nombramiento
solo a aparecido como tal en el título de un tributo y en artículos de periodistas que buscan con delirio
hacerle una felación, pero el nunca se las ha dado de tal. Por tanto, titular un disco propio con una
afirmación tan fantoche, ya para comenzar es dejar las expectativas tan arriba que difícilmente casi nadie
dejará satisfecho al público en general. Y Rob Rock tendrá que pasar por la consulta del dentista para
arreglar un destrozo indigno de alguien con un mínimo de nivel de raciocinio. No tiene un set-list para
editar un directo en condiciones; cosa imposible si sus álbumes son una constante demostración de recursos
vocales sin “feeling” y cambiar esto encima de un escenario... Para ser exactos excepto “Savior's Call”, el resto
es un perfecto ejercicio de aburrimiento.
Nada más que me cabreo.
Devi
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