Lo que normalmente más aprecio de los “vikingos” es su obsesión por crear melodías entre folk y clásicas con regusto cervecero. Pero demasiadas veces me quedo a medias buscando la satisfacción total y absoluta. Y es que demasiados grupos no se saben salir de los esquemas preconcebidos. No hace falta ser totalmente tru, para, a la vez, perder efectividad en las melodías.
Runic fallan porque la voz gutural del cantante es un encefalograma plano. No hay las alteraciones necesarias para que las canciones causen ninguna sorpresa. Ellos saben a lo que juegan. Pero no es suficiente. No tienen que reinventarse porque saben crear atmósferas fiesteras y épicas que mantienen tu atención pero, lamentablemente, les falta “punch”.
Devi |