Hay gente que aprecia el buen whisky y para comer bebe coca-cola, y encuentra un
sacrilegio mezclar ambas bebidas. En su contra, los hay quienes no podrían vivir sin esa
combinación.
Pues bien, Ruoska no son un whisky de gran calidad, ni un refresco barato, son una mezcla bastante
agradable de ambos. Partiendo de un metal industrial similar al de sus compatriotas Turmion Kätilöt y
cantando también en finlandés, sus estribillos son mucho más asequibles, inclusive bastante más cercanos al
sonido de unos Rammstein que a los TK. También sus esquemas son mucho más tradicionales y asequibles, lo que
les conduce a ser una banda con mucho público potencial, cerrándose sólo a los sectores más clásicos del
rock y el metal.
El sabor que te deja en la boca es bueno, pero habrá que analizar a nivel más particular si
esta mezcla realmente es lo que dice ser manteniendo un nivel aceptable de calidad o es un combinado
prefabricado con la mirada sólo puesta en las ventas.
Lluís
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