De una voz chillona insoportable pasaron a una voz rota que entraba muy bien,
de un nombre difícil de pronunciar pasaron a simplemente “Saurom”, de una música
bastante simplona pasaron a temas más complejos y con gran cantidad de
arreglos. Pero todo ello llegó, por desgracia, fuera de tiempo, porque este metal
épico lleva demasiados años muerto y aborrecido para que ahora podamos considerar
este disco como un muy buen disco.
Y es que, sin contextualizar el disco, seguramente es el mejor de su carrera discográfica, con
un Miguel Ángel que está fantástico a las voces, los coros están mucho más encajados dentro de las
canciones, las melodías están más curradas, etc… pero es lo que ya teníamos, lo único que mejorado.
Es un caso similar a Jorn Lande, si no te escuchas lo anterior, fijo que te encanta el último
disco, porque las melodías vocales son impresionantes, pero si vienes escuchando sus anteriores
discos, pues esas grandes melodías ya las encontrabas demasiadas veces con anterioridad, y simplemente
en el último disco las ha pulido un poquitín más. Ese, en un terreno musical muy distinto, es también
el caso de Saurom, ni evolucionan lo suficiente, ni hay cambios substanciales para que no podamos
decir que es lo mismo que ya habían hecho pero pulido y mejorado.
Y encima, luego consideramos el año en el que estamos, y el estilo que realizan, y no te
entran muchas ganas de seguir con ello.
Lluís
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