He intentado (y de hecho lo sigo haciendo) comprender
el enfoque, el significado, el objetivo, el qué de este
disco. Lo he intentado y mucho, pero no logro sacar nada
en claro. La banda de Carlos Escobedo ha vuelto a la escena
con su tercer trabajo, “Fragile”, que es una mezcla de rock Light
apastelado, pop, y surrealismo difícil de tratar y digerir. Pero… ¿Estamos locos
o qué??!? Si queremos comernos el mercado nacional está claro que como Rock/Metal
poco haremos, pero si intentamos estar a la altura de La Oreja de
Van Gogh, Amaral o bichejos raros de esta índole, abandonemos la
distorsión y la apariencia sonora del Rock de forma radical y lancémonos a
los movimientos sinuosos de una Madonna mientras entonamos cánticos cutres de
fondo sentimental.
Con este “Fragile” está claro que no entramos en la constante de repetirnos
disco a disco y nos alejamos definitivamente de la presión de ese parecido al
sonido Sôber. Lo que pasa es que con este nuevo álbum Savia se pasa tres pueblos de
cualquier cosa esperada y nos deja un poco con cara de bobos mientras valoramos si lo que nos entra
por los oídos es infumable, un engaño, una broma, o un serio trabajo útil por lo menos para
la carrera personal del grupo.
Sinceramente no lo sé, pero sí sé que si Savia tenían que hacer algo para no
caer en el pozo de la redundancia y la falta de actitud, está claro que lo han hecho. Pero o ellos
o nosotros no hemos acabado de pillar el concepto. De todos modos, con lo que hay, ni
entiendo la estrategia ni perderé el tiempo intentando comprenderla.
Sergi
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