Hasta el momento, y a parte de un par de temas de una banda llamada Speeed, considerábamos
SevenWitches como lo mejor que había hecho Jack Frost en su carrera, aunque ahora eso queda detrás
del hecho de abandonar a esa pseudo-banda de pseudo-famosos llamada Metallium.
SevenWitches jamás han sido banda de referencia, pero sí que en cada disco había un par de temas
de este power americano de base más thrashie que nos gustaban, siendo una de las bandas que podían
sonar en Europa aún haciendo ese estilo "a la americana", cosa que los europeos no acabamos de aceptar del todo bien.
El problema de SevenWitches ha sido que con un líder como Jack Frost, más mercenario que líder,
poca continuidad tiene la banda, y va apareciendo y desapareciendo a lo largo de los años. Claro
está que con este plan, los cambios de formación son constantes, y entre ellos, el que suele
destacar más es el cambio de vocalista.
Para este nuevo trabajo han fichado a James Rivera, uno de los vocalistas más emblemáticos de
este power americano, lo que debería darle un aire más atractivo a la banda. Pero no es así, James
Rivera ya no está para estos trotes, está muy lejos del James Rivera que conocimos en los 90, y de
un vocalista emblemático en esa época pasamos a un tío. que hace el ridículo, básicamente, en este
nuevo trabajo de SevenWitches. Y si tan mal suena en estudio, no me imagino cómo va a sonar esta
banda en directo.
A SevenWitches, y sobretodo a su nuevo vocalista, James Rivera, se les ha pasado el cocido,
están fuera de lugar, pero al menos recuperan esa moda de los 90 donde un cantante podía joder un
cd entero.
Lluís
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