CRITICAS DE CDS

Shadows Dance
Título A quatrain for the Damned (2003)
Sello Cold Blood Industries / Ebony Tears

Denuncio al Paranoia Me(n)tal Show y a todos sus integrantes (excepto a uno de satánica compasión que se sabrá aludido cuando lea esto). Y lo hago porque he visto la luz, como Caroline, y me he dado cuenta de que en su intento, más o menos realizado, de ser críticos y objetivos no han caído en la cuenta del insostenible drama en el que han de vivir los músicos mediocres de metal (o músicos de metal mediocre). Veo a las familias que ya no les invitan a las comilonas de Navidad. Veo a los amigos que ya no les llaman para ir a ver la nueva de "El Señor de los Granillos". Les veo en su profundo pozo que ellos mismos han cavado con la pala de la insensatez.

Bien. Desprendida de mis adentros la dosis diaria de ironía diré que nada tiene esto que ver con los griegos Shadows Dance, pues éstos se desmarcan de la lacra de la música de incierta calidad firmando un disco que tiene de todo, bien proporcionado y bien repartido: elementos clásicos (coros líricos y secciones de cuerda), una sólida base gótica, cositas más extremas, voces guturales y femeninas, detalles electrónicos y pasajes acústicos. Enchufamos la minipimer a medio tiempo et voilà.

He empezado denunciando y acabaré haciéndolo, pero ahora en serio. Sin querer desmerecer el esfuerzo realizado por pequeñas discográficas, como esta, para lanzar grupos, he de decir que me resulta indignante que haya músicos famosillos, incluidos en la mediocridad metálica de la que hablaba antes, que vean como buenas sumas de dinero respaldan su música sobada, aburrida, predecible y fría en forma de medios técnicos, humanos y publicísticos. Mientras, mentes creativas y dispuestas a aportar algo positivo a la escena se ven marginados al underground. Y este es un caso tipológico.

Ivan Sàez

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