Este tío es un genio, una máquina, el puto
amo de los teclistas... Es lo único que se me ocurre
decir de la persona que ha conseguido que Yngwie Malmsteen
toque por fin algo remotamente parecido a lo que a algunos
nos hizo engancharnos a su música. Y no sólo
toca Yngwie... Veamos qué pone en el CD: Al DiMeola,
Steve Lukather, Yngwie, Zakk Wylde, Simon Phillips, Billy
Sheehan, Tony Franklin, Jerry Goodman.
Con semejante lista, debería apagar el ordenador y
pasar de escribir más sobre este disco, aunque los
que me vais conociendo sabéis que no es tan fácil
librarse de mí, y menos cuando un disco me ha gustado.
¿Gustado digo? ¡Estoy enganchadísimo!
Esto es de lo mejor que ha salido este año...
El disco está plagado de composiciones impresionantes;
auténticas obras maestras. Lo mejor de todo: que el
amigo Derek no se ha limitado a tocar con una estrella u otra
en determinadas canciones, sino que ha combinado a diferentes
músicos según el resultado que quería
obtener. ¿Os imagináis lo que puede ser tener,
entre otros, a Yngwie, Al Dimeola, Billy Sheehan, Tony Franklin
y Simon Phillips -aparte de Sherinian, claro- tocando todos
juntos en el mismo tema (perdón, temazo)? Pues no,
es mucho más que eso... Es como si os preguntara: ¿os
imagináis una semana en la mansión playboy (de
invitado a cuerpo de rey, se entiende) no realizando la fumigación
anual contra cucarachas y demás miembros del paranoiashow?
Pues tampoco acertaríais, por mucha imaginación
que tuvierais.
Tengo que admitir que desde que conocí a Derek Sherinian
en su etapa de Dream Theater, mi admiración por él
ha ido creciendo con cada disco que ha sacado, ya sea como
él mismo o como Planet X. Aunque algo difícil
(para algunos, cualquier cosa instrumental es difícil),
yo diría que este es el disco más asequible
que ha lanzado hasta la fecha. Asequible sí, pero 100%
brutal. Hay que oírlo para apreciar todo lo que tiene
que ofrecer.
Fausto
|