Llevábamos ya demasiado tiempo disfrutando el rock tan intimista que nos
ofrecían los británicos Shy, tanto que llegamos a pensar que todos sus discos
iban a ser iguales de buenos.
Pues bien, en una nueva oleada del retorno de la moda de "discos homónimos", Shy sacan el
suyo, aunque en este caso no creo que el motivo sea el adherirse a la moda.
En el caso de Shy, y muy a pesar mío, creo que el no haberle dado título al disco es
significativo de lo que aparece en el interior del mismo, ya que si no consiguieron hacerse con
una sola idea o frase para la portada del cd, ¿habrá suficiente imaginación para hacer todas las
canciones de un disco?
Pues la respuesta está clara: no.
No hay ideas, no hay emoción, y acaba resultando un disco lineal y poco interesante.
Sí que el sonido es bueno, y Shy tocan bien, pero no este disco no representa a aquella
banda que nos llegaba dentro con cada tema, con cada melodía.
Bajón de Shy que espero que se tomen unas vacaciones, se tiren a todo lo que se mueva, se fumen
todo lo que sea sensible a ser incinerado y se beban todo lo que encuentren en estado líquido, y a ver si para el próximo disco nos vienen con ideas renovadas.
Lluís
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