Si supiera danés, les hubiera llamado y seguramente mi pregunta hubiera sido “¿Pero
tú, tú… tú qué coño… vamos… básicamente… tú, tú qué?”
Pero luego pensé que seguramente la discográfica al escuchar este disco ya les habría preguntado eso
mismo, básicamente para intentar entender este… esto… lo que sea que es.
Se definen como rock-metal alternativo, y realmente lo es, pero no en el sentido de alternativo
como rock-metal así más modernillo, sino en el sentido de ser una alternativa a… pues… a… a todo, por lo
general.
Estos señores han tomado el esquema del J-rock japonés, o lo que es lo mismo, el mezclarlo
todo, pero si ahí mezclan death con hardcore melódico, doom, pop, etc.. Silence of September han
decidido occidentalizarlo todo, y lo que mezclan es un poco de Nickelback y otros del rock alternativo
canadiense-americano, con metalcore, con emocore, con post-hardcore, y otras cosas que les vienen en mente, por ejemplo, meter unos cellos o violines bajo la parte más metalcore (¿han inventado el metalcore sinfónico?), y luego meter las mismas melodías pero con samplers electrónicos bajo otras partes.
Si tuviéramos que ponerle una etiqueta en plan superentendidos del metal le llamaríamos al
estilo “RDC” (raro de cojones), porque a ver, la idea de transportar el espíritu j-rock o j-metal
a los sonidos europeos no está mal, y como primer intento está bastante bien conseguido, ahora les
falta librarse de toda esa multitud de complementos, porque entre lo raro del estilo, y la saturación
de sonidos cuesta escuchárselo, si lo simplificaran un poco y tuvieran más claro no sólo lo que
quieren hacer, sino cómo quieren que quede eso que hacen, se agradecería.
Lluís
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