Es difícil
hacer una crítica donde tus sentimientos y tu lógica
se pelean sin cesar acerca de lo que intentas describir (ahora
mismo está ganando la lógica por dos ippones
a un yuko).
Por una parte, tenemos que desde que Walkier dejó el
grupo, su original mezcla de thrash y folk ha desaparecido
por completo, no sólo han perdido esa voz rasgada y
característica sino también la esencia de la
banda, esa base que les distinguía.
Pero por otro lado, tenemos que Ridley es un gran cantante
melódico, y el disco en sí es una de las mejores
composiciones de folk metal en lo que va de año. Buena
música, grandes cambios y geniales superposiciones
de elementos eléctricos e instrumentos tradicionales.
Mantienen algo de su humor negro y de sus letras pro-alcoholismo,
pero eso no basta para que sus fans acérrimos no renieguen
de este disco (si les podemos llamar fans a todos los que
no aceptan ningún tipo de cambio en una banda, ni que
sea a mejor).
En definitiva, disco de folk metal lleno de inteligentes composiciones
y repleto de buenos detalles, pero estos no son los Skyclad
que habían servido de banda sonora para orgías
alcohólicas de años atrás.
Lluís
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