Siete años desde el último cd de estudio se han hecho bastante largos, incluso con los cds de Savia
y Skizoo de por medio.
Todavía recuerdo cuando les vi por primera vez, a mediados de los 90, en Cerdanyola del Vallès, en
una sala que era eso, la sala de un centro social, sin ningún tipo de ventilación o capacidad de
sonorización, ni una mísera tarima para los músicos que tocaban a ras de suelo.
Una vez finalizado el concierto fue fácil identificarlos, entre 200 personas con camisetas de sus
bandas preferidas, tejanos ajustados, cerveza en mano y pelos largos gritando, moviéndose con
dificultades para alcanzar su destino, fueran conscientes de él o no. había cuatro tíos también
de negro, pero con pelo corto, sus camisas de manga corta sin arruga alguna, sosteniendo un
botellín de agua en sus manos, y charlando tranquilamente como si no se percataran del barullo
que había a su alrededor. Recuerdo también que comentamos entre nosotros "son el grupo que mejor
han escogido su nombre en toda la historia".
Pues bien, este "Superbia" sigue siendo Sôber, es decir, suena a Sôber y es, seguramente, lo más
sobrio que han editado jamás. Aunque quizá demasiada sobriedad, ya que de la complejidad de discos
como el "Paradÿsso" hemos pasado a una sencillez absoluta, de la que solo se aparta el tema que
abre y da nombre al álbum, más trabajada, más compleja.
El resto del disco se basa en melodías sencillas, que si les quitáramos "el sonido Sôber" podríamos
tildar incluso de poperas. Aunque esa es la baza de Sôber, saber sonar a sí mismos y crear temas
que entren de buenas a primeras a todo tipo de público.
Disco demasiado ligero y fácil de digerir para mi gusto, aunque reconozco que seguramente es lo
que estaba esperando la gran masa de fans de la banda.
Lluís
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