¿Resistir o morir? Esa es la cuestión, la pregunta
que muchos de nosotros nos hacemos cuando vemos determinadas
bandas agonizando por mantenerse con vida dentro de esta escena
musical cada vez de más amplia gama. Algunas de estas
bandas en ocasiones son capaces de hacerse también
esa misma pregunta pero en la mayoría de los casos
suele optarse por la peor elección, es decir, resistir
pero de la peor de las maneras, algo del tipo querer y no
poder pero aunque no podamos ahí estamos porque no
hay nada como aguantar en este mundillo a pesar de tener que
ir a marchas forzadas.
¿Sodom son una de esas bandas? Hombre, pues según
como se mire. Sodom son una banda que llevan más de
20 años en pie, siendo una de las bandas más
importantes del Thrash Metal y unos de los que poca cosa podemos
recriminarles. Aún así, entre su anterior trabajo
y este nuevo homónimo han pasado cinco años,
digámosle escasez de ideas, no estar para muchos trotes,
tener la cabeza en otras historias o lo que queráis,
pero cinco años para hacer un trabajo como este
pues da que pensar, da que pensar que si en cinco años
solo somos capaces de hacer esto, cuando tarden menos en sacar
el próximo quizá mejor será no molestarse
en escucharlo.
No es un mal disco, tiene sus cosas, sus temas rápidos,
sus medios tiempos potentes, pero para nada tiene lo que algunos
de sus grandes éxitos de antaño. Es un álbum
simplemente para completar con uno más la discografía
de sus fans y poco más, ya que seguidores nuevos difícilmente
serán atraídos por este trabajo, y menos con
el escaparate actual del género.
Sergi
|