Muchas veces uno se desespera y siempre acaba echando una mirada al pasado, a álbumes como "Holy Diver", "Burn" o "The Number Of The Beast" porque no encuentra, en lo que se edita actualmente, la dedicación para que lo que se crea, sea de principio a fin, total y absolutamente convincente.
Por eso, cuando hace unos meses Devin "Psychotic Chamaleonic Man" Townsend anunciaba en su página web que él sería el productor del nuevo material de este sexteto de suecos, más de uno se podía tirar de los pelos, y yo aunque inquieto por la admiración que les profeso a los dos implicados en el tema, no acababa de entender hacia dónde querían encaminar sus nuevos pasos, al tener dos conceptos musicales ciertamente distintos.
El resultado: otro disco histórico, monumental, digno de un grupo de la cúspide del género.
Técnica, fuerza, sentimiento... Townsend ha creado una atmósfera totalmente alejada de su sonido habitual donde se aprecia y se paladea todo el poder que desgrana nota tras nota, el que para mí, ya es el grupo que se ha puesto la corona de "reyes del death-melódico".
Si en "A Predator´s Portrait" demostraron muy buenas ideas y una brillante evolución de sus primeros álbumes, aquí han destapado el tarro de las esencias y el grupo se ha vaciado absolutamente para convertir cada tema en una auténtica maravilla.
No puedo definirlo como recomendado. Las únicas palabras con las que se merece ser descrito son: DE OBLIGADA ADQUISICIÓN.
Devi
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