Para ser sincero, tras la primera escucha de este cd, no me
agradó, me pareció una mera repetición
de lo hecho hasta el momento por Sphinx y unas canciones compuestas
sólo para el lucimiento vocal de Manuel Rodríguez.
Luego, con más atención, descubrí que
andaba más equivocado que los que buscaban las armas
de destrucción masiva en Irak.
Todo aquél que busque una evolución en la música
de estos gaditanos, no la encontrará, pues en lugar
de eso han hecho otra cosa que quizás deberían
hacer más bandas, que es consolidar y mejorar su sonido.
Sigue la línea de su anterior "Mar de Dioses",
pero sin esos bajones compositivos que encontrábamos
en aquél.
Poniendo la atención necesaria descubres que los teclados
pasan de doblar las guitarras a adquirir cierta independencia
en este "Paraíso en la Eternidad" que les
da a las canciones una sonoridad más interesante. El
tratamiento de los coros también es distinto, jugando
mucho más con ellos y las segundas voces que, junto
a unas guitarras más rápidas y agresivas, marcan
una buena diferencia con los trabajos anteriores. Lo que no
me ha convencido es el sonido de la batería, demasiado
blanda para la agresividad que transmiten las canciones.
Y si os estáis preguntando si la voz melódica
de Manuel Rodríguez es capaz de hacerse eco de esa
agresividad, pues os diré que no, que para eso hay
que romper la voz, y Manuel nos sorprende a lo largo de todo
el cd rompiéndola cuando la canción lo requiere
y hasta derivando a una voz gutural muy convincente, sin olvidar
su gran capacidad melódica, aunque eso lleve a que
las canciones sean demasiado dependientes de las líneas
vocales.
Lluís
|