Cinco años han tardado Spiritual Beggars en sacar nuevo material, cosa que no
debería pasar en una banda reconocida desde sus inicios como esta. Aunque entendemos
que antes de pasar el rato entre tíos feos, Michael Amott prefiera gastarlo en compañía
de Angela Gossow. Pero bueno, vimos que habían fichado a Apolo Papathonasios para sustituir
a Janne "JB" Christoffersson, quien a su vez no nos convenció en absoluto como sustituto de
Christian "Spice" Sjöstrand. Con Apolo al lado de Michael Amott, Per Wiberg y Sharlee
D'Angelo, para nuestros gustos musicales era casi como tener a un supergrupo de estos
famosillos, así que nos interesamos bastante por este nuevo disco.
Sigue sonando a setentero, sigue sonando Stoner, sigue sonando a Spiritual Beggars, pero suena
extremadamente tedioso y aburrido. No sé si es que Apolo no ha encontrado el punto justo, que los de siempre
con el nuevo no consiguen la química necesaria para que salte la chispa o que, todos ellos han estado
demasiado ocupados con sus bandas principales para dedicarle el tiempo ni el interés necesario al retorno de
Spiritual Beggars.
Deberían encerrarlos en una habitación a todos, atarlos a una silla y obligarles a ver unas cuantas
veces seguidas "La Máscara", a ver si se les pega algo con lo de "chisssssspeante!".
Lluís
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