En un género como el thrash metal donde aparecen tantos, y tendrían
que desaparecer muchísimos más, este tercer disco de Stemm es un alivio y una noticia de
primera página. Alivio porque cuando lees thrash metal melódico te recorre un escalofrío
por todo tu ser; harto estoy de falsas promesas y reales incompetentes, y noticia de primera
plana porque Stemm ya han llegado a un nivel de agresión amable sónica, impactante.
Buen ejemplo de ello son “House Of Cards” o “Awake”, combinaciones preciosistas que
cuando las escuchas, sientes la tentación de repetir una y otra vez. Pero el disco no acaba aquí. Todos los
temas tienen sus detalles, su trabajo y se disfrutan a la par. Un álbum redondo, que, teniendo en cuenta cada
cuanto sale un buen disco en a lo que este género se refiere, será sin duda el mejor del año.
Incluso se atreven con uno de los estandartes de Nine Inch Nails, “Wish” consiguiendo lo
que ha de ser una versión. No me se decidir con cual de las dos me quedo.
Los amantes de las ramas más agresivas del heavy están de enhorabuena.
Devi
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