Si mencionas Corey Taylor y Roy Mayorga, muchos de vosotros ya dais por sentada la calidad de cualquiera sea el producto del que esté hablando. Para los que desconocéis estos nombres: cantante de Slipknot y batería de infinidad de proyectos entre los cuales, Soulfly. Si sois de los que, por desgracia, aún no conocéis a la banda, o os a resbalado su primer single “30/30-150”, no lo dudéis: ¡a por ellos!
Stone Sour son la tabla de salvación melódica de Corey. Aquí puede expresar su base más accesible sin dejar, para nada, de banda la cólera, la contundencia, que en Slipknot es la piedra angular de la que no hay, apenas, escapatoria. Stone Sour son el ejemplo de que se pueden emparejar los riff desgarrados de guitarra, la técnica además de la velocidad de una buena base rítmica, y la potencia con la melodía. Si queréis expresarlo de otra manera, quizás es el grupo más “alternativo” que más se aproxima a las esencias más thrash.
La única pega y, joder, que nadie se extrañe, esta es una crítica de Devi, no un tabloide propagandístico, ¡algo malo tengo que decir siempre!, es que el disco es ligeramente plano. La no excesiva variación entre canciones rebaja un punto la nota final. Canción a canción la gran mayoría son excitantes, neurológicamente hablando; pero escucharte el disco de arriba abajo quizás sature un mínimo más que tolerable.
Devi |