Para los que les gusta el Black, para los que les gusta el Death, para los que les gusta el Grind, para los que buscan melodía, para los que buscan potencia, ... Y así, parodiando un famoso anuncio de nuestra "amada" cadena de televisión nacional podríamos describir la nueva propuesta del camaleónico canadiense.
Después de unos cuantos años alejado del metal más extremo, el señor Devin Townsend, vuelve a la carga con los SYL., y lo hace con un álbum que se sitúa entre su dos anteriores trabajos de estudio, "Heavy As A Really..." y "City".
Teniendo en cuenta que "City" para mi es uno de los discos más bien hechos que he escuchado en mi existencia, podría decir que este no deja de ser un paso más en su trayectoria musical. Si "Terria" era un disco tranquilo, majestuoso, con melodías profundas, muy bien estudiado, que se merecía una puntuación notable, aquí nos encontraremos con todo lo contrario excepto a lo que a nota le deberíamos otorgar.
Y si en "City" las referencias con Fear Factory eran más que evidentes, ahora Devin ha conseguido dotar a sus SYL de un sonido propio, definitivamente único. El problema es que la amalgama de recursos con los que ha dotado el canadiense a su grupo, siempre llegan al exceso. Parece como si hubieses querido componer una sucesión de actualizaciones de "Oh My Fucking GOD" de su anterior lanzamiento con lo que la carga de potencia velocidad y excesividad, en según que momentos, llega a limites insostenibles.
En fin. No creo que se le pueda matricular con "cum laude", pero, para variar, nos llega otra obra original del canadiense excéntrico, que no egocéntrico, que volverá a deleitar a sus no-numerosos fans.
Devi
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