En estos tiempos de hoy es cada vez más complicado encontrarte a gente que tenga sinceras
inquietudes musicales. Hablo de la necesidad de hacer cosas nuevas, de crear piezas únicas, de experimentar
con instrumentos y voz, de tener una idea e intentar plasmarla musicalmente hablando y al día siguiente dar un giro
inesperado y componer algo que se distancie de lo anterior. Encontrar algo así es sumamente difícil y esa es la virtud
que más admiro de Leo Jiménez, más aún que su propia voz (que ya habla por sí sola).
Tras dejar recientemente a Saratoga para centrarse de lleno en su estimado y soñado proyecto junto a Pepe Herrero, y
después de su última exitosa gira del “Sentimientos” se presentaba un momento clave para la banda; el ser o no ser. El
resultado de su nuevo trabajo, lo que sería su tercer álbum sería la clave para saber si la apuesta de Leo por su nueva
criatura ha sido acertada. Y señores (y estimadas señoritas) me quito de nuevo el sombrero, la camiseta, la faja y lo
que haga falta. “Réquiem” nada tiene que ver con el “Primer Acto” ni con el “Segundo Acto”. “Réquiem” es un “Tercer Acto”
en toda regla, una vuelta más a una tuerca de creatividad y calidad contrastada que parece no tener límites, y en
dónde incluso los nuevos integrantes de la banda, Patricio y Carlos, se atreven a dar su visión musical con la aportación
de algún tema propio.
“Deja De Llorar” es el tema con el que empieza este “Réquiem”, y es lo más cercano a sus dos anteriores trabajos.
A partir de “Grande”, un engranaje de agresividad, furia, locura y desesperación se apoderan de la mente del oyente.
Piezas más agresivas de lo habitual con unos riffs contundentes y afilados, una batería rotunda y un Leo con unos
registros capaces de pasar de lo más agudo a lo más grave (llegando incluso a sorprender con momentos guturales de rabia).
Todo eso combinado con los pasajes orquestarles, voces femeninas y la propia melodía vocal de Leo convierten a este
“Réquiem” en una visión muy particular y espectacular de lo que es para Stravaganzza podría ser la música para un funeral.
Sergi
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