Después de haber clausurado Extreme y dañado sensiblemente a Van Halen, Gary Cherone vuelve con un proyecto totalmente propio. Se trata de un disco "industrial/tecno" como él mismo lo define... La vertiente industrial debe ser porque es tan aburrido como ver a una máquina fabricar pernos durante ocho horas seguidas (es decir, no tiene nada que ver con unos Rammstein, por ejemplo -y quiero insistir en el "nada"-). Lo de tecno debe ser por los sonidos extraños que se aprecian a lo largo de la tediosa escucha.
He intentado hacer una crítica objetiva de este disco, pero es que aunque los músicos sean buenos y Cherone cante mejor que nunca (lo que se agradece), son las canciones las que no me entran. No sé si es que a mí este estilo no me va (no lo comprendo... no me llega), o es que simplemente no hay nada que sacar de ello. Lo curioso es que varias canciones empiezan bien, parece que van a merecer la pena, tienen una melodía agradable, pero de repente entra un estribillo cacofónico y lo jode todo. Lo peor es que una vez sacado a la luz el estribillo, es lo que más se repite, con lo que lo único que te apetece es coger el disco y usarlo de posavasos (es una opción personal, también lo puedes lanzar en plan bumerang, pero con la esperanza de que no vuelva).
Repito, a lo mejor es un buen disco... pero desde luego yo no lo voy a volver a escuchar; ya tengo suficientes canas en la barba.
Fausto
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