Acabaremos por boicotear cualquier trabajo que aparezca como “primer trabajo del
cantante/guitarra/líder de… “. Si la esperanza de vida de la mosca es de apenas unos
meses, la de nuestro interés por estos trabajos esta descendiendo a apenas décimas de
segundo. Y no es que el cantante de los majestuosos Nevermore haya publicado una
colección de temas que plagien a su banda de toda la vida, haya decidido darle vida
a los temas que nunca vieron la luz, por razones obvias, con la banda que le paga las
facturas, o haya bajado tanto el listón que nos vengan ganas de apedrearlo encima del
próximo escenario al que suba, pero las comparaciones con lo que ha publicado
con una de las más geniales bandas de la historia del metal son insultantes.
Y eso que Warrel ha decidido darle rienda suelta a su vertiente más heavy, abandonando los fraseados
guitarreros más thrashers, pero el cementerio esta lleno de gente con buenas intenciones. No lo comparemos,
por favor con la piedra filosofal del giro de 180 grados que practicaron Nevermore en “Dead
Heart In A Dead World”; hay un límite en el desagravio.
A parte de la versión de “Lucrecia My Reflection” de los Sisters Of Mercy y de la aparición estelar,
para variar, del exTestament entre muchos, James Murphy en “The Day The Rats Wents To War” poco hay
que destaque en una exhibición, y ya nos cansa que sea tan cotidiano, de impotencia argumental fuera del
vientre de la banda madre.
Devi
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